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Comercio local: la Revolución está por llegar

Comercio local: la Revolución está por llegar

Hay una verdad más que demostrada: el comercio local es uno de los principales generadores de empleo en una ciudad. Entonces, ¿por qué hay tan escasas propuestas innovadoras para el desarrollo del sector? Los gigantes de internet ya se han percatado de esto y están desplegando la maquinaria para llegar al sector: Google Products (para dar de alta productos) y Google Offers (Ofertas para comercios), Facebook Check-ins y Nearby (cercanos), etc. Estas “betas” se están desplegando en EEUU con bastante éxito.

Si buscamos en cualquier web de un Ayuntamiento, de instituciones más o menos públicas (Agencias de desarrollo, Cámaras, …) casi todas tienen programas de apoyo al comercio local. Sin embargo, ninguna parece tener éxito, entendido como un ROI o medido mediante indicadores de crecimiento. No quiero ni imaginarme la cantidad resultante si sumáramos la inversión de todos estos programas, tanto directa como por dedicación de recursos.

Llegamos a este punto y nos surge otra gran pregunta: tenemos un sector con una gran potencia, tenemos una gran inversión, entonces ¿por qué no funciona la máquina? La respuesta a esta cuestión a partir de aquí no es más que fruto de mi imaginación racional y ruego disculpéis su poco rigor, pero se trata de reflexionar para avanzar, ¿no?:

Atomización del sector. A pesar de que existen asociaciones, agrupaciones de interés económico, grupos de trabajo, comisiones y un largo etcétera, lo cierto es que cada negocio local es un átomo independiente y desconectado de una red “neural” efectiva.

Ineficacia de la red > desconfianza. Es lógico, tantos años de acciones poco o nada fructíferas han dado lugar a una desconfianza generalizada sobre las acciones y las propuestas. Un empresario o autónomo dueño de un comercio local, quizás no tenga que invertir dinero en un acción incentivada, pero tiene que dedicar tiempo (que también es dinero) para llevarla a cabo. Si esta acción no devuelve la inversión (no digamos económica, sino al menos emocional), no solo es una acción ineficaz, sino que siembra la desconfianza para futuras acciones.

La innovación brilla por su ausencia. ¿Cómo podemos pretender que una propuesta de apoyo o incentivo al comercio local sea buena, si no tiene su origen en el propio comercio local? Así es, la mayor parte de las propuestas son elucubradas por “expertos” que no tienen, ni han tenido (ni probablemente tengan nunca) un comercio local.

Falta del preciado “know how” o saber hacer dentro de una base de conocimiento. En cualquier empresa, tener una base de conocimiento es clave para crecer. Al ser un sector atomizado, las experiencias de éxito no se incorporan a una red de conocimientos y no se crece a partir de ellas, sino que siempre se inicia desde 0 o en base al bagaje personal del, llamémoslo, “iniciador” (parece que emprendedor está hoy desdibujado).

Y esto me lleva a la última parte de mi reflexión y la conclusión atrevida: ¿Qué ocurre cuando hay una gran necesidad social que abarca más de un sector social (necesidad de empleo, necesidad de crecimiento), el sistema no ofrece soluciones (desconfianza y descontento) y hay una gran demanda de cambio? Pues que es necesaria, y quizás inevitable, una REVOLUCIÓN, entendida en la que para mí es la más extensa de sus acepciones: “Cambio rápido y profundo en cualquier cosa”. Y a partir de aquí, como no, debemos actuar: proponer desde la implicación del sector, desde la base de la pirámide, e innovar desde las proposiciones. No es tarea fácil y necesitamos un líder para esta Revolución. ¡¿Quieres se TÚ?!

@JulioC_delaVega

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